17 de Junio, Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía

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Cartel oficial del 17 de junio de 2015 de la Unión Europea y la UNCCD

En 1994, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 17 de junio como el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía para aumentar la concienciación ambiental tanto de la población como de los países miembro. Este año 2015, Año Internacional de los Suelos, la temática de este día se centra en “lograr la seguridad alimentaria para todos a través de sistemas alimentarios sostenibles”.

La lucha mundial contra el hambre lleva implícito el desarrollo de métodos de gestión y protección del suelo, pero con el aumento de la población global y el cambio uso de las tierras, éstas se han visto sumamente degradadas y con unas grandes pérdidas en la calidad del suelo. Por lo tanto, es crítico recuperar las tierras degradadas para garantizar la seguridad alimentaria.

Y, ¿qué tiene que ver el hambre con la desertificación?

La desertificación es la degradación ecológica del suelo en la que suelo fértil y productivo pierde total o parcialmente su capacidad de producción. Esto es el resultado de la combinación de procesos naturales con la acción del ser humano. De este modo, un suelo fértil por la acción de la agricultura o una sobreexplotación antrópica pasa a ser infértil y, por la acción del agua y el viento, se desertifica.

Los principales efectos de la desertificación son el aumento de la pobreza, la inseguridad alimentaria y el deterioro de la salud de la población que vive en las zonas afectadas, así como la despoblación de dichas zonas.

En resumen, se juntan el hambre con las ganas de comer. A menos suelo, menos alimento, más pobreza, peores métodos de aprovechamiento de los recursos, sobreexplotación, sobrepastoreo, mayor degradación, menos suelo, menos alimento… La pescadilla que se muerde la cola. ¿Cómo salir de este círculo vicioso?

Los investigadores de varias universidades están desarrollando nuevas técnicas, como, por ejemplo, en el de Departamento de Agronomía de la Universidad de Almería y la Estación Experimental de Zonas Áridas (CSIC-Almería) se ha demostrado que los microorganismos que habitan los suelos áridos y semiáridos protegen de la erosión. Estas comunidades que cohabitan en la “costra biológica” están formadas por bacterias, musgos, líquenes y algas, y mejoran la infiltración de agua de lluvia, evitando así que pueda erosionar el suelo. Estas comunidades están inactivas en periodos secos, pero con pequeñas cantidades de agua se activan. La consecuencia principal de estos procesos es el aumento de la humedad del suelo, que puede aumentar la fertilidad y el crecimiento de la vegetación. Según los expertos, la inoculación de estos microorganismos en zonas desérticas podría ser el primer paso para la regeneración de ecosistemas desertificados.

La costra biológica aumenta la fertilidad del suelo. (Fuente: DesQbre)

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Los investigadores durante los trabajos de simulación de lluvia. (Fuente: DesQbre)

Por otro lado, el Proyecto LIFE+ Desiertos Verdes muestra la efectividad del sistema Groasis Waterboxx o Caja de Agua, que permite reforestar sin riego en zonas semiáridas con una supervivencia de las plantas del 80%. En este proyecto se han reforestado 63 hectáreas de 5 provincias españolas (Valladolid, León, Zamora, Zaragoza y Barcelona) con 55.000 plantones de hasta 25 especies autóctonas de plantas como encinas, pinos, cerezos, o nogales.

Fotografía del sistema Groasis Waterboxx. (Fuente: EFE/Francisco Bonilla)

El gran éxito de este proyecto se debe a las características de estas cajas que capturan el agua de lluvia, de rocío, de la condensación… y se va dosificando, ayudando a la planta a instalarse durante los primeros años de vida.

En este momento nos queda pensar, estos procesos novedosos y efectivos ¿son trasladables a las zonas en las que también hay un problema de economía y desarrollo? El 35% del planeta pertenece a áreas desérticas. Millones de personas viven en condiciones de sequía y escasez de alimentos.

Actualmente la desertificación es un problema ambiental grave que afecta a más de 100 países y que tiene como resultado la aparición de 12 millones de hectáreas de desierto nuevas cada año.

Mapa de riesgo de desertificación de España. Fuente: Programa Nacional Contra la Desertificación.

En África, en países muy poblados y con pocos recursos, como se da en la franja subsahariana, se observa un incremento de las zonas desérticas. Naciones que durante siglos habían sostenido sociedades prósperas, se encuentran ahora en el límite de la subsistencia.

España es el país de la Unión Europea con un máximo índice de desertificación. Por lo tanto, es grato pensar que nuestro país está más cerca de la desertificación que otros, por lo que somos los más indicados para desarrollar este tipo de sistemas, aplicarlos en nuestro territorio y trasladarlos a otras zonas con mayor problema. Sin embargo, ¿creen de verdad que España es el país con un desarrollo y unas condiciones económicas que propician el desarrollo de nuevas tecnologías científicas y una implicación social hacia la ciencia suficiente para no sólo desarrollar estas tecnologías sino también para trasladarlas a países tercermundistas?

Fuentes:

-EFEverde. “Investigadores españoles reforestan zonas semiáridas sin riego”.

http://www.efeverde.com/noticias/reforestan-zonas-semiaridas-sin-riego/

-Fundación DesQbre. “Comunidades de microorganismos protectores frente a la erosión”.

https://fundaciondescubre.es/blog/2015/06/17/comunidades-de-microorganismos-protectores-frente-a-la-erosion/

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