Vandalismo químico en las fuentes de Sevilla

433d9-dsc01149A mediados del mes de mayo leíamos la noticia de que tras el proceso de restauración de la Fuente de Sevilla (Puerta Jerez) y la Fuente de las Cuatro Estaciones (Prado de San Sebastián), ambas aparecían cubiertas de una capa de color amarillento anaranjado.

Si bien parece un acto de vandalismo, la razón de esto es una consecuencia química del tratamiento de clorado del agua que ha realizado el ayuntamiento que junto con el hecho de que las tuberías son de hierro han provocado la aparición de esta capa de óxido sobre las esculturas. (Aquí la noticia )

Pero pasemos a analizar el fundamento químico del proceso. En primer lugar, el tratamiento de purificación del agua con cloro es un requerimiento legislativo por motivos de salud pública, ya que una fuente de agua sin tratar puede ser foco de patógenos y otros agentes infecciosos tales como la legionela.

Así mismo, los procesos de purificación con cloro se emplean para eliminar trazas de hierro o manganeso que puedan estar presentes en el agua. Ya sea empleando Dióxido de cloro (ClO2) o Cloro (Cl2) como agente purificante, el efecto que tienen sobre el hierro es el mismo, oxidan rápidamente el hierro, pasando de Fe2+ a Fe3+, lo cual favorece su eliminación.

El Fe3+, en presencia de agua sufre las siguientes reacciones químicas:

· Fe3 + H2O → Fe(OH)2++ H+

· Fe3 + 2H2O → Fe(OH)2++ 2H+

· Fe3 + 3H2O → Fe(OH)3+ 3H+

Los hidróxidos de hierro formados, pasan a estar en suspensión en el agua y son expulsados en el chorro de agua de las fuentes, depositándose sobre la piedra de las esculturas del conjunto patrimonial. El problema reside en que con el paso del tiempo, los hidróxidos de hierro pasan a ser productos de corrosión de hierro, siendo el más estable de ellos la Gohetita (Fe3+O(OH)) la cual tiene un color característico entre amarillento y marrón. Este color se corresponde con el detectado sobre la piedra de las fuentes ya citadas.

Imagen tomada de Cultura de Sevilla

La pregunta de hasta qué punto puede afectar la acumulación de productos de corrosión de hierro sobre los elementos patrimoniales de piedra es de difícil respuesta. En el caso de las dos fuentes, el ayuntamiento asegura que el efecto es meramente estético, ya que durante el proceso de restauración se agregó una capa de elementos protectores a la piedra, de tal modo que con una limpieza no agresiva de la piedra desaparecería esta coloración.

El problema es que no sólo se da en estos dos monumentos, otro ejemplo clásico de este fenómeno es el de la escultura de las Muchachas al Sol (Glorieta de las Cigarreras), donde se puede apreciar la capa de productos de corrosión de hierro no sólo sobre la escultura, si no también los árboles y señales de tráfico circundantes y es que todos estos elementos son salpicados por los aspersores de riego instalados en las zonas verdes de la glorieta.

Imagen tomada de El templete

El problema es de difícil solución, ya que cualquiera de las opciones implica un fuerte desembolso económico. La solución definitiva pasaría por sustituir las antiguas tuberías de hierro por otras de un material moderno más resistente a la corrosión, o bien por realizar un proceso de limpieza y recubrimiento de una capa protectora de todos los elementos patrimoniales de la ciudad que puedan sufrir este proceso.

Fuentes:

Blogs : Cultura de Sevilla y El templete

Webs: Diario de Sevilla y El agua potable.

Libro: Selwyn,L. 2004. Metals and corrosion. A handbook for the Conservational Professional. Canada, Canadian Conservation Institute.

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