Día Mundial de la Educación Ambiental.

El 26 de enero se celebra el Día Mundial de la Educación Ambiental, esta iniciativa nació en el año 1975 cuando se celebró el Seminario internacional de Educación Ambiental en Belgrado. Para nosotros supone una fecha que observamos con especial ilusión, ya que intentamos aportar nuestro granito de arena a este campo con nuestros talleres, rutas y demás actividades, siendo uno de nuestros principales objetivos y enfoques.

Definir la educación ambiental no es fácil, existen muchas definiciones válidas, con distintos matices y procedentes de autores muy dispares en cuanto a su metodología, sin embargo, nosotros preferimos una definición que surgió a raíz de el curso de Monitores de Educación Ambiental que realizamos en la Universidad Pablo de Olavide. Esta definición partió de los aportes de todos los miembros del grupo y decía así:

“La educación ambiental es la trasmisión de conocimientos y valores medioambientales que permitan un proceso de aprendizaje social sobre las problemáticas y concienciar sobre la necesidad de proteger el medio ambiente para permitir un desarrollo y futuro sostenible”

Esta definición expresaba tres elementos clave para nosotros, en primer lugar se trata de la transmisión de conocimientos. Este punto es clave, no se trata de dar ejemplo, ni de publicar un decálogo sobre las formas de reciclar en casa, o ahorrar agua, se trata de transmitir a un nivel de dificultad adaptado al nivel del receptor el contexto científico técnico, que nos permite establecer cómo funciona el sistema en equilibrio que es el medio ambiente y la necesidad de preservar dicho equilibrio.

El segundo punto clave de la definición es que es un proceso de aprendizaje social. La educación, la investigación, la trasmisión del conocimiento científico y el análisis de problemáticas ambientales y el establecimiento y definición de modelos de evolución y búsqueda de soluciones no valen nada si no están enmarcadas en un contexto social. No se investiga para ganar premios Nobel, se investiga para mejorar la vida de la gente, del mismo modo que no estudiamos las problemáticas ambientales como algo ajeno al ser humano. Las problemáticas medioambientales definen y afectan a las desigualdades sociales, y el nivel de concienciación de la ciudadanía resulta clave a la hora de demandar mejores políticas ambientales, economías más sostenibles y modelos de desarrollo.

La tercera parte es el final de la definición, proteger el medio ambiente para permitir un desarrollo y un futuro sostenible. La clave de la educación ambiental es concienciar de que existen varios futuros posibles a los que nos podemos estar dirigiendo. Evidentemente el desarrollo tecnológico y económico de los países tanto desarrollados como en vías de desarrollo resulta un proceso positivo y deseable, pero no a cualquier precio. Debemos asegurar que los modelos de desarrollo socio-económico no hipotecan el futuro de los recursos naturales, de otro modo avanzaremos muy deprisa hacia ninguna parte sin tener plan B. No podemos esperar a que aparezcan los problemas para pensar una solución, debemos evitar los parches y plantearnos si existen formas alternativas de acción que eviten la aparición de esos problemas o que al menos minimicen su efecto.

 

Para nosotros desde el primer día, la educación ambiental supuso un reto y un objetivo, pero también tuvimos muy claro desde el principio la forma en que queríamos hacerlo. Realizar talleres sobre reciclaje es válido e importante, pero sigue siendo arañar la superficie. Para nosotros la clave siempre ha sido profundizar en las disciplinas científicas que conforman el medo ambiente, explicar las relaciones entre distintos campos de estudio y cómo la interacción de todos estos elementos resulta más importante que los elementos por separado.

Transmitir el conocimiento científico, para ejemplificar la tremenda dificultad de la gestión y conservación del medio ambiente, el factor humano y su intervención, su papel clave dentro del equilibrio, gestión y explotación de los ecosistemas y la insistencia en que los ecosistemas y el medio ambiente no se encuentran sólo dentro de la red de espacios naturales protegidos.  Formamos parte del medio ambiente, estamos dentro de todas las relaciones existentes entre los elementos de los ecosistemas y podemos ejercer de árbitros que intenten mantener o restaurar equilibrios o podemos establecer otros nuevos, somos la especie del planeta con mayor capacidad de transformación del medio natural y en nuestras manos está no convertirnos en una plaga.

Feliz día Mundial de la Educación Ambiental.

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